La Rambla de Barcelona
La columna vertebral del casco antiguo son las Ramblas DE Barcelona, el sorprendente paseo que atraviesa el núcleo histórico desde la Plaza Catalunya hasta la estatua de Cristóbal Colón, en el puerto.
Esta rambla se divide en diversos espacios reconocibles por algún elemento arquitectónico que los caracteriza.
La primera parte, partiendo de la Plaza Catalunya, es la Rambla Canaletes, donde se encuentra la centenaria fuente del mismo nombre.
Un dicho popular asegura que quien bebe agua de la fuente Canaletes regresa algún día a Barcelona. No es la mejor agua de la ciudad, pero seguramente sí la más típica.
La Rambla dels Estudis está presidida por la Real Academia de las Artes y las Ciencias.
La Rambla de Sant Josep (metro Liceu) se reconoce por el Palau de la Virreina y el popular mercado de la Boqueria, o de Sant Josep, en el que es típico comprar todo tipo de alimentos.
Las paradas más tradicionales ofrecen una excelente calidad en sus productos pero la fama de este mercado ha provocado que también haya algunas paradas en las que hacer la compra en un lugar típico, se paga.
En esta zona de la Rambla hay que estar atentos no sólo a las antiguas edificaciones, sino también al suelo, ya que en él encontrarás la obra que Joan Miró regaló a la ciudad en 1976.
El Gran Teatre del Liceu, otro de los grandes atractivos de este paseo, se encuentra en la zona de la Rambla dels Caputxins.
Un poco más abajo, en la esquina con Nou de la Rambla, se esconde el Palau Güell, del genial arquitecto catalán Antoni Gaudí, máximo representante del modernismo catalán. Y el final de las Ramblas es la Rambla Santa Mónica (metro Drassanes), donde se encuentra el Centro de Arte Santa Mónica, espacio de exposiciones y visitas culturales.
A medida que se baja por las Ramblas en dirección al mar nos acercamos al monumento a Cristóbal Colón, descubridor de América que partió del andaluz puerto de Palos en agosto de 1492 con una tripulación de un centenar de hombres.
El monumento al descubridor es una estatua que se construyó para la Exposición Universal de Barcelona de 1888 que se sostiene sobre una columna de más de 50 metros de altura en cuyo interior se encuentra el ascensor que permite acceder al mirador del monumento.
Cuando Colón regresó de su primer viaje a América, creyendo haber estado en Asia, se trasladó a Barcelona (1943), donde fue recibido con todos los honores. Más de 500 años después, su imagen se ha convertido en un símbolo de esta ciudad.
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